MATRIX 4 Ó EL "SE TENÍA QUE DECIR Y SE DIJO" DE LA GENERACIÓN MILLENNIAL
A finales del siglo XX, los aún hermanos Wachowski trajeron a la pantalla grande la historia de un mundo posapocalíptico donde las máquinas habían dominado el planeta y utilizaban a los seres humanos como fuente de energía. Una historia de ciencia ficción, pero, a diferencia de otras, con un componente de crítica social fresco y revolucionario, llamándonos a un despertar de conciencia que se revelara contra el sistema opresor que nos había vuelto una sociedad de rebaño donde lo único que importaba era el dinero y el poder.
Con el fin del milenio, se avistaba una nueva generación que pudiera materializar este cambio radical de paradigmas. Una generación que prometía cuestionar todo lo establecido y crear algo mejor: La Generación Millennial. El momento de lanzar ese mensaje era idóneo, y la trilogía de Matrix lo hizo de forma espectacular.
Poco más de veinte años han pasado y una cuarta parte apareció, planteando una incógnita entre los fans de la saga: ¿qué más podría decirse que no se haya dicho en las anteriores tres? Mi sorpresa fue grande cuando la vi, aún había mucho que decir. Y es que todo sigue igual que como estaba en aquel lejano 1999. Las promesas de cambio fueron procesadas, encapsuladas y transformadas en un videojuego. Un videojuego lleno de tecnología bonita y de dispositivos “inteligentes”, pero sin corazón, que pretendían salvarnos, y que al final resultaron ser una prisión de entretenimiento frívolo. Los Millennials quedamos atrapados en nuestra propia Matrix, de la que ahora no sabemos cómo, o no queremos escapar.
Por eso era necesaria una cuarta película, con una nueva generación que venga a rescatar los viejos ideales. A despertarlos del sueño en el que los metimos y hacer que vuelvan a volar. No es una tarea fácil ya que en el camino deberán enfrentar a los demonios del pasado, a los no creyentes y a los que quieren que las cosas sigan del mismo modo. Y, lo más importante, deberán despertar al amor, ese amor que se extravió en el camino, el (la) que sostiene todo.
Hoy, la Generación Z tiene una nueva oportunidad de reconstruir el mundo, de hacerlo a su manera y pintar arcoíris en el cielo, si quieren. Una nueva oportunidad de recuperar los valores perdidos. La pregunta ahora es: ¿Las nuevas generaciones tomarán la bandera y realmente harán un cambio o desperdiciarán su oportunidad como lo hicimos los Millennials?
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