Volvámonos locos
Me pregunto desde hace
cuánto me gusta tu sonrisa. Me pregunto desde hace cuánto escucho tu voz aunque
te encuentres lejos. Me pregunto desde cuándo te empecé a pensar a diario. Me
pregunto desde cuándo te empecé a querer.
Y es que tal vez
siempre me gustó tu sonrisa. Tal vez tu voz se me grabó desde la primera vez.
Tal vez todos los días he pensado en ti. Tal vez siempre te quise, pero no me
di cuenta. Tal vez después de tanto
tiempo me acostumbre a ser tu amigo. A estar ahí y mirarte a lo lejos. Tan solo
mirar.
Quedarme sentado y
seguir mirando es una opción. Podría no dejar que me invada la locura. Nuestra
amistad y nada cambiaría. Todo estaría bien. Sería muy cómodo, porque siempre
es más fácil no hacer nada.
La próxima vez que te
vea, podría saludarte y fingir que nada pasó aquella noche.
Lo cierto es que nunca
me ha gustado la comodidad. Me gusta darme en la madre intentando. Esta vez
quiero subir muy alto. Tan alto que la caída pueda matarme.
¿Qué tal si me vuelvo
loco, si te digo que te quiero y te vuelvo a besar? ¿Qué tal si nos fugamos
juntos a todos lados y a ninguna parte en particular? ¿Qué tal si me meto en tu
mente a jugar con tu imaginación?
Quiero tomar tu mano y
salir a caminar, correr, o volar si lo prefieres. Quedarme sentado a tu lado y
reír estúpidamente del mundo. Quiero ir al cine contigo o tomar un café. Quiero
abrazarte y ver juntos un amanecer. Quiero mirarte a los ojos y quedarme ahí.
Te propongo algo:
¡Volvámonos locos
juntos!
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