Shanghai


Era un jueves por la tarde, y los faros del malecón acababan de encenderse. Las luces de estos, le añadían dramatismo a las sombras del atardecer. El viento soplaba fuerte, haciendo más soportable el agobio del calor intenso. Familias y parejas de jóvenes se aglomeraban en los alrededores y se tomaban fotografías que, seguramente, irían a parar a perfiles de Facebook y muros de Instagram. En frente de nosotros, se extendía el río principal; éste atravesaba por completo la ciudad y, 40 kilómetros más abajo, desembocaba en el mar. Varios barcos surcaban las aguas diáfanas, convirtiéndose en un espectáculo lumínico parpadeante, que te hacía evocar una serie de luces que adorna un árbol navideño. Algunos barcos servían como cruceros para los turistas que llegaban de otras regiones del país. Otros eran simplemente barcos de carga que arribaban desde diversas rutas de comercio. En la otra orilla, se podía observar una multitud esperando el ferri. Éste salía cada 20 minutos y ofrecía un excelente transporte para aquellos que preferían el vaivén de la marea del río, al gentío del subterráneo. Más atrás, imponentes, se alzaban los rascacielos de la zona de oficinas. Todos los días, miles de personas cruzaban para acudir a trabajar y atiborrar los centros comerciales. Del lado derecho, el World Financial Center dominaba el horizonte. El peculiar diseño de este edificio presentaba un perfil aguzado que semejaba la unión de los dos filos cortantes de sendas espadas japonesas. Sus 492 metros de altura servían como corazón financiero de la ciudad y como un lujoso hotel. A la izquierda de la postal se levantaba la torre de televisión, una llamativa construcción con 3 esferas a distintas alturas. En la esfera más alta había un mirador con piso de cristal, para aquellos visitantes que quisieran desafiar el vértigo. Más que una torre de transmisiones, se asemejaba a una nave espacial futurista a punto de despegar. Coronando la escena, las aguas cristalinas del río actuaban como un gigantesco espejo, que reflejaba la exuberancia y arrogancia del bosque de acero.

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