Gracias Brother México
Desde niño siempre me gustaron las artes gráficas y todo lo relacionado con la comunicación visual. Recuerdo que me gustaba mucho dibujar, siempre estaba con un lápiz y un papel en la mano. Por eso, cuando llegó el momento, decidí estudiar Diseño Publicitario -Diseño Gráfico enfocado a la comunicación de las marcas-.
Al salir de la universidad, creía tener claro lo que quería hacer después -es lógico pensar esto cuando has terminado una carrera universitaria-, pero no era así. La verdad es que estaba confundido y necesitaba encontrar eso que me apasionara hacer.
Trabajé algún tiempo como diseñador gráfico, lo cual me dejo muchas buenas experiencias y grandes amistades, pero sobre todo, me dejó muchas enseñanzas, la más importante de ellas: que sí, amaba el diseño, pero que no era eso lo que quería hacer por el resto de mi vida, por lo cual tenía que seguir buscando.
Un día, un amigo que trabajaba en una agencia de publicidad me habló de una escuela de creatividad llamada Brother AD, lo cual me pareció una buena forma de continuar con mi búsqueda, así que tomé el curso de 4 meses en Redacción Publicitaria. Hoy, cuando miro hacia atrás, me doy cuenta de que ésta ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Descubrí que, más que diseñar, me gustaba escribir.
En Brother, entre muchas otras cosas, aprendí a pensar lateralmente, a generar conceptos, a construir ideas, a escribir cabezas, teles, radios, etc. En fin, todo lo que debe saber un buen redactor para crear una campaña de publicidad. Pero hay algo mucho más valioso que aprendí ahí: Que la publicidad es amor, es pasión y sacrificio. Que ésta, está llena de desvelos, frustraciones y horas de trabajo, pero que también está llena de muchas satisfacciones. Gracias a Brother, ahora sé que para ser un publicista hay que amar esta profesión. ¡No hay más! Amarla o dejarla.
Es probable que haga muchas cosas a lo largo de mi vida, pero la publicidad es algo que quiero hacer siempre. Ahora sólo queda recorrer el camino, el cual encontré gracias a un grupo de extraordinarios creativos que se juntaron para crear un gran proyecto llamado Brother México.
Nunca olvidaré los maravillosos sábados que vivimos en aquel pequeño rincón de la Colonia Roma. Gracias a los maestros, gracias a los amigos, gracias por las enseñanzas, gracias por las risas, gracias por los regaños, gracias por una de las mejores etapas de mi vida.
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